1939
Nacen las balleneras rioplatenses
Manuel M. Campos (1894–1987) dibuja la Nutria, primera ballenera en la región: una doble proa pensada para el Río de la Plata, inspirada en los veleros noruegos de doble proa diseñados durante el siglo XIX por Colin Archer (1832–1921) para la actividad ballenera y la expedición científica.
1941
Se construye la Juana María
Construida en madera de viraró por el astillero de Agustín Cadenazzi en el Tigre, corazón histórico de la construcción náutica regional. Hoy, la Juana María es la más antigua de las balleneras navegando el Río de la Plata.
1942–43
El mismo tablero de dibujo
De la mano de Campos sale el LEHG II, con el que Vito Dumas da la vuelta al mundo de manera solitaria, conectando los tres grandes cabos. La Juana María pertenece a esa estirpe.
Segunda mitad del siglo XX
Orzando las aguas
La Juana María emprende travesías hacia las profundidades septentrionales del Río Paraná, extensas singladuras marítimas, embarcaderos orientales y puertos del litoral atlántico. De la mano de sus capitanes, la Juana María construyó historias, anécdotas y amistades que perviven en el tiempo.
El siglo XXI
Un símbolo del Río
Parte constitutiva de la cultura náutica, la Juana María encontró capitanes que continuaron honrando su historia, garantizando su cuidado junto a los más prestigiosos carpinteros de ribera y respetando las tradiciones de su mantenimiento con técnicas clásicas y métodos rigurosos.
Hoy
85 años navegando
A más de ocho décadas de su botadura, la Juana María sigue saliendo al Río de la Plata: cuidada, estudiada y bien navegada.